El reto
Finca Solar Adeje disponía de una instalación fotovoltaica de 10 kW en el sur de Tenerife. Pese a contar con una de las mejores radiaciones de Europa, estaba perdiendo hasta un 30% de su producción potencial y nadie sabía por qué.
El problema de fondo era la falta de datos. El inversor Victron MultiPlus solo mostraba cifras genéricas en su pantalla y no guardaba ningún registro histórico, así que era imposible saber cuándo ni cuánto se perdía. A esto se sumaba un segundo desperdicio: los excedentes de energía se vertían a la red a un precio casi nulo, en lugar de aprovecharse en casa.
La solución
Desplegamos nuestro servicio de gestión de excedentes solares en dos fases.
Primera fase — auditoría. Nos conectamos al inversor Victron MultiPlus mediante el protocolo Modbus, con lecturas cada 2 segundos almacenadas en InfluxDB. El análisis de los primeros días reveló caídas de producción recurrentes a media mañana. Tras una inspección in situ, identificamos sombreado parcial sobre 4 paneles causado por el crecimiento de vegetación cercana. Con la poda y la reconfiguración del string, la producción se normalizó y se recuperó hasta el 30% que se perdía.
Segunda fase — excedentes activos. Instalamos dos relés Shelly sobre el termo eléctrico de agua caliente sanitaria y la bomba de la piscina. Node-RED gobierna la lógica de prioridades: cuando la producción solar supera el consumo del hogar, primero arranca el termo y, si todavía sobra energía, se enciende la bomba de la piscina. Así el excedente se convierte en agua caliente y piscina limpia en lugar de regalarse a la red.
Todo se visualiza en un panel Grafana accesible 24/7 desde el móvil del cliente, con comunicación interna vía MQTT. Los datos viven en infraestructura local: sin nubes de terceros y sin cuotas de telemetría.
El resultado
En la instalación fotovoltaica de 10 kW de Finca Solar Adeje (sur de Tenerife, 2025), SMedialab redujo la factura eléctrica mensual un 40% respecto al periodo anterior, elevó el autoconsumo del 55% inicial al 95% de la producción solar y amortizó la inversión en monitorización y automatización en apenas 5 meses. Son cifras que hablan por sí solas.
Más allá de las cifras, el cliente pasó de no saber nada de su instalación a tener un panel en tiempo real que detecta cualquier anomalía en el momento en que ocurre. La auditoría demostró que el problema no eran las placas, sino la falta de visibilidad: una vez medido, todo se pudo corregir.
Este caso resume nuestra forma de entender la domótica e IoT aplicada a la energía: primero medir con datos propios, luego automatizar lo que de verdad mueve la aguja, y siempre con un equipo local en Canarias que se desplaza a inspeccionar la instalación cuando los datos lo piden.
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