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Comercio y retail

Marketing digital para distribuidores mayoristas en Tenerife

Catálogo público con tarifa profesional tras el alta, pedido de reposición en dos toques, herramientas para el comercial en ruta y captación de nuevos puntos de venta — el cluster digital aplicado a la distribución B2B que vende a peluquerías, restaurantes, talleres y oficinas

Tarifa privada El precio profesional, visible solo tras el alta
Reposición La cuenta vive del pedido que se repite
Comercial + web Dos canales que suman en la misma cartera
Distribuidor mayorista — Marketing digital especializado · SMedialab

Una distribuidora mayorista no le vende a quien pasa por delante: le vende a quien compra para revender o para trabajar. La peluquería que repone tinte y oxidante cada pocas semanas, el restaurante que pide menaje y producto de limpieza, la oficina que encarga papel y consumibles, el taller que necesita el recambio antes del mediodía. Ese cliente no compra como un consumidor. Conoce el producto a fondo, sabe cuánto gasta al mes y lo que valora es que el pedido llegue completo, a tiempo y al precio que tiene pactado.

Eso cambia el marketing de arriba abajo. En una tienda que vende al público, la venta termina en el ticket. En una distribuidora, el primer pedido solo abre una relación que vale por las reposiciones que vienen detrás, y buena parte de esa relación pasa por una persona: el comercial que visita la ruta. Ningún canal digital sustituye esa visita, pero sí puede hacer que rinda mucho más.

En SMedialab trabajamos marketing digital para empresas de Tenerife y del resto del archipiélago desde 2005. En distribución vemos repetirse el mismo cuadro: un catálogo amplio que solo conocen los clientes de siempre, pedidos que entran por cuatro vías a la vez, una tarifa que nadie sabe muy bien dónde enseñar y una captación de clientes nuevos que depende casi por completo de que el comercial tenga un hueco en la agenda.

Esta página es para quien vende a profesionales. Si tu negocio vende al consumidor final, el planteamiento es otro y lo contamos en las fichas de ecommerce pyme, retail físico y tienda especializada. Allí el comprador decide una vez y para sí mismo; aquí decide muchas veces, para su negocio, y espera que su proveedor recuerde lo que pidió la última vez.

Un cliente que compra para su negocio

El profesional elige proveedor con criterios que casi nunca aparecen en la web de una distribuidora. Pesa el surtido y que estén las marcas con las que trabaja; pesa el plazo de entrega y que el pedido llegue sin faltas; pesan las condiciones —pedido mínimo, portes, forma de pago— y pesa, mucho, el trato con el comercial y el apoyo técnico cuando algo no sale como esperaba.

Un ejemplo lo aclara. En la distribución de producto capilar, la peluquería elige proveedor por la marca que usa en el sillón, por la formación que recibe su equipo cuando llega una línea nueva y por no quedarse sin el tono que más gasta justo antes de un sábado. En alimentación para hostelería, lo que decide es la regularidad del producto y la hora de reparto. En material de oficina, que el pedido se haga en dos minutos. En recambios, tener la referencia correcta hoy y no mañana.

Ninguno de esos compradores necesita que le convenzan con adjetivos. Necesita información exacta y condiciones claras, y la necesita a la hora en que tiene tiempo de mirarla, que casi nunca coincide con el horario de oficina de su proveedor. Por eso la web de una distribuidora se parece más a una herramienta de trabajo que a un escaparate.

La objeción de siempre: «a mí me compran por el comercial»

Es cierto, y precisamente por eso el trabajo digital en distribución no va de sustituir al comercial. Va de tres cosas que el comercial no alcanza a hacer solo. La primera, que te encuentre el profesional que todavía no sabe que existes. La segunda, que el pedido de reposición rutinario no dependa de una llamada. La tercera, que cuando el comercial entra por la puerta de un cliente sepa ya qué compra, qué ha dejado de comprar y qué le puede ofrecer.

Cuando esas tres piezas funcionan, el comercial deja de tomar nota de pedidos que el cliente sabría hacer solo y dedica la visita a lo que solo él puede hacer: presentar una línea nueva, resolver un problema técnico o abrir un punto de venta. La web no le quita la cartera. Le quita el trabajo que menos rinde.

El catálogo a la vista, la tarifa detrás del alta

La primera decisión es qué se enseña a quien no está dado de alta. Nuestra propuesta es un catálogo público sin precio y una zona profesional con tarifa. El catálogo público es lo que encuentra el buscador y lo que ve el profesional que todavía no te conoce: cada referencia con su ficha técnica, sus formatos, sus usos y sus compatibilidades, y un aviso claro de que el precio aparece al darse de alta.

La zona profesional es donde vive todo lo demás: la tarifa de ese cliente, las escalas por volumen, las condiciones pactadas, el historial de pedidos y el botón de repetir el último. La montamos sobre WooCommerce o sobre la plataforma que ya uses, con precios por tipo de cliente, y dejamos esa parte fuera del índice de los buscadores con meta robots, mientras el catálogo público sí se indexa. Así se protege la tarifa sin esconder el surtido.

El alta es la puerta, y la queremos sencilla y con filtro. El formulario recoge los datos fiscales y la actividad, una persona de tu equipo lo aprueba y el nuevo cliente recibe su acceso con la tarifa que le corresponde. Ese mismo formulario, con su base legal y su texto informativo redactados por nosotros conforme al RGPD, es también el momento de pedir permiso para enviarle novedades.

Queda la cuestión de las descripciones. La ficha que entrega el fabricante es la misma que publican todos sus distribuidores, así que el buscador no tiene ningún motivo para preferir la tuya. No hace falta reescribir el catálogo entero: empezamos por las familias que más margen y más búsquedas concentran, y añadimos lo que el profesional pregunta de verdad —rendimiento, formato, con qué se combina, qué referencia sustituye—, con Schema.org declarando que se trata de una tienda mayorista y qué ofrece cada ficha.

El pedido que se repite

En distribución, el cliente valioso no es el que hace un pedido grande: es el que repone con regularidad durante años. Todo el trabajo de automatización se orienta a que esa reposición cueste lo menos posible, al cliente y a tu equipo.

En el portal de pedidos eso se traduce en detalles muy concretos: una lista habitual con las referencias que ese cliente compra siempre, el botón de repetir el pedido anterior, el pedido mínimo y los portes visibles en el carrito mientras se llena, y la disponibilidad real antes de confirmar. Cuando el cliente prefiere seguir pidiendo por WhatsApp Business, lo respetamos: el mensaje entra en el mismo sistema que el pedido web, con el cliente identificado, y nadie tiene que copiarlo a mano.

Encima va el aviso de reposición. Con el historial de cada cliente se calcula su intervalo habitual entre pedidos, y cuando se acerca la fecha sale un mensaje breve con su lista de siempre preparada para confirmar. Lo conectamos con n8n y con el ERP que ya uses cuando expone una vía de integración —Dolibarr, por ejemplo—, para que stock, tarifa y pedido no se tecleen dos veces.

El comercial en ruta, con la web de su lado

La tienda online rinde en una distribuidora cuando el equipo comercial la siente como propia. Por eso la configuramos para que cada pedido online de un cliente se asigne a la ruta del comercial que lo lleva, y para que las altas nuevas lleguen al comercial de su zona el mismo día.

Además, el comercial prepara la visita con un CRM que le enseña de cada cliente qué pide, cada cuánto, qué familias no compra todavía y desde cuándo no hace un pedido. Si un cliente supera con holgura su intervalo habitual, el sistema lo avisa antes de que el hueco se note en la facturación del trimestre. Con esa información, la visita deja de ser una ronda para tomar nota y pasa a ser una conversación con propósito.

Y el mismo portal le sirve en la calle: desde una tableta o desde el móvil puede cerrar el pedido delante del cliente, con la tarifa de ese cliente y el stock real, sin volver a pasarlo a limpio por la tarde.

Captar puntos de venta nuevos

La captación en distribución es lenta y cara si depende solo de las visitas en frío. El canal digital la abarata en su parte más costosa: identificar quién tiene interés antes de desplazar a nadie.

El primer frente es el SEO de la búsqueda profesional, que tiene un vocabulario propio: «distribuidor de productos de peluquería en Tenerife», «proveedor de menaje para hostelería», «recambios al por mayor», «distribuidor oficial de» seguido de la marca. Trabajamos una página por familia de producto, una por cada marca que representas y una por tipo de cliente —no es lo mismo hablarle a una barbería que a un centro de estética—, cada una con su propia llamada a darse de alta.

El segundo frente es la publicidad, pequeña y bien filtrada: campañas por familia y por zona de reparto, con una lista de negativas que aparta al particular que busca precio de almacén, y medidas por alta aprobada, no por clic. El tercero es el contenido técnico y la formación: cuando la distribuidora organiza jornadas o presentaciones de producto, la inscripción se hace en una landing page propia y cada asistente entra en el CRM como oportunidad para el comercial de su zona.

No partimos de cero en comercio profesional. En MyM Regalos Promocionales construimos una tienda B2B con más de 2.000 referencias, en la que cada ficha declara cantidades mínimas, técnica de personalización y plazo de producción, y en la que el ciclo de decisión largo del comprador se sigue en la analítica de principio a fin.

Vender también al público sin pisar a tus clientes

Muchas distribuidoras venden además al consumidor final, y ahí aparece un equilibrio delicado: el salón o la tienda que te compra no quiere encontrar a su proveedor vendiendo más barato a su propia clientela. Cuando decides abrir ese canal, lo planteamos para que sume a los dos lados.

En la práctica, eso significa flujos separados para el público y para el profesional, un precio de venta al público coherente con el que aplican tus clientes, una tarifa profesional que nunca se muestra fuera de la zona privada y, sobre todo, un localizador de puntos de venta que manda al consumidor al salón, al restaurante o a la tienda más cercana que trabaja tu producto. Bien hecho, la web de la distribuidora se convierte en una fuente de clientes para sus propios clientes, que es el mejor argumento que puede llevar el comercial en la próxima visita.

Cuando la pregunta se la hacen a un modelo

Cada vez más profesionales buscan proveedor preguntando a ChatGPT, Claude, Gemini o Perplexity: quién distribuye tal marca en su zona, qué alternativa hay a un producto descatalogado, qué proveedor reparte en el día. El trabajo de GEO consiste en que esas respuestas puedan construirse con información tuya: catálogo público con fichas completas, datos de empresa coherentes entre la web y la ficha de Google Business Profile del almacén, y presencia en los localizadores de distribuidores de las marcas que representas, cuando los tienen.

No hay forma de contratar la aparición —ningún modelo la vende—, pero la diferencia entre una distribuidora con el catálogo escondido tras un acceso y una con el surtido a la vista es enorme. La primera, para esos sistemas, casi no existe.

Medición: la cartera, no las visitas

El panel de una distribuidora no se lee en visitas, se lee en cartera. Lo montamos con GA4 y Google Tag Manager conectados a los pedidos y al CRM, y lo presentamos en Looker Studio con las preguntas que importan: cuántos clientes siguen activos dentro de su ciclo, cuántos se han dormido y cuántos se han recuperado, cuántas familias de producto compra cada cliente, qué parte de los pedidos entra ya sin llamada y cuántas altas nuevas llegan por cada canal y cada zona.

Las novedades y los avisos por correo salen de MailerLite o de la herramienta que ya uses, segmentados por familia de producto y por tipo de cliente, con el permiso recogido en el alta y la baja a un clic en cada envío. Así se mide qué comunicación mueve pedidos y cuál solo llena la bandeja de entrada.

Cómo arrancamos

Hay recorrido inmediato si te reconoces en alguno de estos casos: los profesionales que todavía no te compran no te encuentran cuando buscan proveedor; los pedidos llegan por teléfono, correo, WhatsApp y en mano, cada uno por su lado; la tarifa vive en un PDF que circula sin control; o no sabes cuántos clientes han dejado de reponer este trimestre.

Trabajamos con distribuidoras de una sola familia de producto y reparto local, y con mayoristas de catálogo amplio que cubren varias islas con equipo comercial propio. El planteamiento cambia: la primera necesita catálogo público, alta profesional y aviso de reposición; la segunda necesita además integración con su ERP, atribución por ruta y medición separada por zona.

Empezamos con una conversación de treinta minutos sobre tu catálogo, tus clientes y cómo te llegan hoy los pedidos. A partir de ahí preparamos una auditoría gratuita con las palancas ordenadas por recorrido real. Escríbenos y te respondemos en menos de 24 horas.

Actualizado el por el equipo editorial de SMedialab — 21 años de marketing digital.

Sobre SMedialab — Agencia de marketing digital en Tenerife operando desde 2005, con cartera consolidada en múltiples sectores del tejido empresarial canario. Contenido elaborado por el equipo técnico de SMedialab. Más sobre nosotros.

Retos del sector — Cómo los resolvemos

El reto

Que te encuentre el profesional que todavía no te compra cuando busca proveedor

Lo resolvemos

Posicionamiento para la búsqueda profesional, que tiene su propio vocabulario: «distribuidor de productos de peluquería», «proveedor de menaje para hostelería», «recambios al por mayor», «distribuidor oficial» seguido de la marca. Una página por familia, otra por marca representada y otra por tipo de cliente, cada una con su llamada al alta, y Schema.org declarando la tienda mayorista y lo que ofrece cada ficha. Cuando la captación depende solo de que el comercial pase por delante, la búsqueda añade a quienes ya estaban buscando proveedor.

El reto

Enseñar todo el catálogo sin dejar la tarifa profesional a la vista de cualquiera

Lo resolvemos

Catálogo público sin precio, con ficha técnica, formatos, usos y compatibilidades de cada referencia, y zona profesional con la tarifa de cada cliente, sus escalas por volumen y sus condiciones. El catálogo se indexa y la zona privada queda fuera del índice con meta robots. Así la tarifa se protege sin esconder el surtido, que es lo que atrae al profesional nuevo y lo que los buscadores pueden leer.

El reto

Pedidos que llegan por teléfono, correo, WhatsApp y en mano al comercial, cada uno por su lado

Lo resolvemos

Un solo sitio al que llega todo. Portal de pedidos con la lista habitual de cada cliente y el botón de repetir el último pedido, WhatsApp Business conectado para que el mensaje entre como pedido con el cliente identificado, y enlace con el ERP para que nadie teclee dos veces lo mismo. El teléfono sigue ahí, pero queda libre para las incidencias y las consultas que de verdad necesitan a una persona.

El reto

Un equipo comercial que ve la tienda online como una amenaza para su cartera

Lo resolvemos

Configuramos la tienda para que cada pedido online de un cliente se asigne a la ruta del comercial que lo lleva, y para que las altas nuevas lleguen al comercial de su zona el mismo día. Con un CRM que le enseña qué compra cada cliente y qué no, la web deja de competir con el comercial y pasa a prepararle la visita. Lo que se lleva es el pedido rutinario, que es el que menos rinde su tiempo.

El reto

Clientes que dejan de pedir sin avisar y se descubren al cerrar el trimestre

Lo resolvemos

Cálculo del intervalo habitual entre pedidos de cada cliente y alerta en cuanto lo supera con holgura: primero un mensaje de reposición con su lista de siempre y, si no responde, un aviso al comercial de la ruta con lo que compraba y desde cuándo no pide. Cuanto antes se detecta un cliente dormido, más fácil es recuperarlo, porque todavía no ha consolidado la relación con otro proveedor.

El reto

Clientes que compran dos familias de producto cuando el catálogo tiene diez

Lo resolvemos

Surtido trabajado con datos: el CRM marca qué familias no compra todavía cada cliente, la comunicación de novedades se segmenta por tipo de negocio y la formación o la presentación de una línea nueva se convierte en la puerta de entrada. Ampliar lo que compra un cliente que ya confía en ti cuesta mucho menos que abrir uno nuevo, y es la palanca que antes se nota en el pedido medio.

El reto

Separar en la web al profesional del particular que busca precio de almacén

Lo resolvemos

Alta con filtro: el formulario recoge datos fiscales y actividad, una persona de tu equipo lo aprueba y solo entonces se abre la tarifa. En publicidad, lista de negativas que aparta las búsquedas de particulares y medición por alta aprobada, no por clic. Si además vendes al público, flujo separado y localizador de puntos de venta, para que la demanda del consumidor acabe en el negocio de tu cliente y no compita con él.

Por qué nos eligen en este sector

Encontrable por quien todavía no te compra

Páginas por familia, por marca y por tipo de cliente que responden a la búsqueda del profesional que busca proveedor, con el alta a un clic. La captación deja de depender solo de las visitas en frío y de que el comercial tenga un hueco en la agenda.

Tarifa protegida, catálogo a la vista

El surtido completo abierto para el buscador y para el profesional nuevo, y la tarifa de cada cliente dentro de su zona privada. Se protegen los acuerdos comerciales sin esconder lo que la distribuidora ofrece.

Reposición en dos toques

Lista habitual, repetir pedido y aviso cuando toca reponer, en la web o por WhatsApp. El cliente pide cuando le viene bien, a la hora que sea, y tu equipo deja de pasar pedidos a limpio.

Un comercial mejor informado

Cada visita preparada con lo que el cliente compra, lo que ha dejado de comprar y lo que todavía no conoce del catálogo. Menos rondas para tomar nota y más conversaciones que abren líneas nuevas.

Clientes dormidos detectados a tiempo

Alerta cuando un cliente supera su intervalo habitual sin pedir, con un mensaje de reposición primero y un aviso al comercial después. El hueco se ve semanas antes de que aparezca en la facturación.

La cartera medida mes a mes

Clientes activos, intervalo entre pedidos, familias por cliente y altas nuevas por canal y zona, en un panel que se lee en un minuto y termina con una decisión escrita en una línea.

Áreas de marketing digital que aplicamos a distribuidor mayorista

Cada área es una palanca distinta con vocabulario, normativa y métricas propias del sector. Las trabajamos por separado y luego las integramos en un plan único.

Qué medimos en este sector

KPIs vinculados a euros, no métricas de vanidad. Lo que de verdad mueve la aguja del negocio.

Clientes activos dentro de su ciclo

Clientes que han hecho al menos un pedido dentro de su intervalo habitual, sobre el total de la cartera. Es la cifra que dice si la distribuidora crece o solo se mantiene: con los mismos clientes, subirla mueve la facturación sin captar a nadie nuevo.

Intervalo medio entre pedidos

Días que pasan entre un pedido y el siguiente, por cliente y por familia de producto. Cuando se alarga sin que crezca el volumen de cada pedido, suele señalar que una parte de la compra se ha ido a otro proveedor.

Clientes dormidos y recuperados

Cuántos clientes han superado con holgura su intervalo sin pedir y cuántos vuelven tras el aviso de reposición o la llamada del comercial. Es la cifra que dice si las alertas funcionan o solo generan ruido.

Familias de producto por cliente

Número medio de líneas que compra cada cliente frente a las que tiene el catálogo. Enseña el margen de crecimiento dentro de la propia cartera, que se trabaja con un coste muy inferior al de abrir clientes nuevos.

Pedidos que entran sin llamada

Proporción de pedidos que llegan por el portal o por WhatsApp con el cliente identificado, frente a teléfono, correo o nota en mano. Sube despacio, y cada punto que sube es tiempo de tu equipo que deja de dedicarse a pasar pedidos a limpio.

Altas de puntos de venta por canal y zona

Profesionales nuevos que piden el alta, cuántos se aprueban y de dónde llegan: búsqueda, publicidad, formación, localizador de las marcas o recomendación. Permite decidir en qué zonas de reparto y en qué canales merece la pena insistir.

Coste por cliente nuevo que repite

Lo que cuesta captar un punto de venta que llega a su segundo pedido, por canal. En distribución el primer pedido dice poco; el segundo dice si la relación comercial ha empezado de verdad.

Marketing digital para distribuidor mayorista en cada zona de Tenerife

Acompañamos a clínicas, centros y profesionales del sector distribuidor mayorista en los 31 municipios de la isla. Mostramos primero las zonas con mayor casuística y a continuación el resto de municipios donde también trabajamos online y con visitas presenciales puntuales.

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Para distribuidor mayorista, lo que recomendamos es web y marketing a medida. Te contamos también las otras dos, con lo que cuesta cada una.

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Preguntas Frecuentes

¿Publico la tarifa profesional en la web o la dejo detrás de un acceso?

Recomendamos las dos cosas a la vez: catálogo público sin precio y tarifa dentro de la zona profesional. El catálogo abierto es lo que encuentra el buscador y lo que ve el profesional que todavía no te compra; si todo está detrás de un acceso, para ambos la distribuidora es prácticamente invisible.

La tarifa, en cambio, se queda para quien tiene cuenta. Protege los acuerdos con cada cliente, evita que el consumidor final compare tu precio de almacén con el del salón o la tienda que te compra, y permite escalas y condiciones distintas por tipo de cliente. Esa zona la dejamos fuera del índice de los buscadores, mientras el catálogo sí se indexa.

Hay un punto intermedio que algunas distribuidoras prefieren: mostrar el precio de venta al público recomendado junto a la ficha. Es una decisión comercial tuya; nosotros la implementamos de forma que nunca se mezcle con la tarifa profesional.

Mis comerciales temen que la tienda online les quite clientes. ¿Cómo se plantea?

Con atribución por ruta desde el primer día. Configuramos la tienda para que cada pedido online de un cliente cuente para el comercial que lo lleva, igual que si lo hubiera tomado en la visita, y para que las altas nuevas se asignen al comercial de su zona. Con eso, la objeción pierde su base: la web no le quita cartera a nadie.

Lo que sí le quita es el pedido rutinario de reposición, que es el que menos rinde su tiempo. A cambio le damos información: qué compra cada cliente, cada cuánto, qué familias no conoce todavía y quién lleva semanas sin pedir. La visita deja de ser una ronda para tomar nota y pasa a tener un propósito concreto.

Y el mismo portal, abierto en una tableta, le permite cerrar el pedido delante del cliente, con su tarifa y el stock real, sin pasarlo a limpio por la tarde.

¿Cómo llego a peluquerías, restaurantes o talleres que todavía no me compran?

Por tres vías que se complementan. La búsqueda profesional: páginas por familia de producto, por marca representada y por tipo de cliente, que responden a consultas como «proveedor de productos de peluquería» o «distribuidor oficial» seguido de la marca, cada una con su llamada al alta.

La publicidad acotada: campañas pequeñas por familia y zona de reparto, con negativas que apartan al particular, medidas por alta aprobada. Y el contenido técnico y la formación: si organizas presentaciones de producto o jornadas para profesionales, la inscripción en la web convierte a cada asistente en una oportunidad con nombre para el comercial de su zona.

Las tres terminan en el mismo sitio: un alta que llega al comercial el mismo día, con los datos que necesita para llamar sabiendo con quién habla.

Vendo también al público. ¿Cómo evito que eso moleste a los profesionales que me compran?

Separando los dos caminos y haciendo que el canal del público trabaje también para tus clientes. En la web eso significa un flujo para el consumidor y otro para el profesional, un precio de venta al público coherente con el que aplican tus clientes y una tarifa profesional que nunca aparece fuera de la zona privada.

La pieza que más ayuda es un localizador de puntos de venta: el consumidor que llega buscando tu producto encuentra el salón, el restaurante o la tienda más cercana que lo trabaja. Así la web de la distribuidora se convierte en una fuente de clientes para sus propios clientes, que es un argumento comercial muy potente en la siguiente visita.

La decisión de abrir o no ese canal, y con qué precios, es tuya. Nuestro trabajo es que, si se abre, sume a los dos lados.

¿Cómo se comprueba que quien pide el alta es de verdad un profesional?

Con un alta que tiene filtro, y sin hacerla pesada. El formulario pide lo justo para identificar el negocio —razón social, identificación fiscal, actividad y dirección de entrega— y la solicitud queda pendiente hasta que alguien de tu equipo la aprueba. Si lo prefieres, el comercial de la zona recibe la solicitud y la valida con una llamada o en su siguiente visita.

El formulario lo montamos con su texto informativo y su base legal conforme al RGPD, con el permiso para recibir novedades pedido por separado y sin casillas marcadas de antemano. Es lo que nos permite después segmentar la comunicación con tranquilidad.

Mientras la solicitud está pendiente, el profesional ya puede recorrer el catálogo completo. Lo único que espera es la tarifa.

Mis clientes ya piden por WhatsApp y por teléfono. ¿Para qué quieren un portal de pedidos?

Para las horas en que tu equipo no está y para los pedidos que se repiten siempre igual. El portal no sustituye al WhatsApp ni al teléfono: recoge al cliente que quiere dejar el pedido hecho a las once de la noche, cuando termina su jornada, y le ahorra dictar por enésima vez la misma lista.

Las piezas que más se usan son sencillas: la lista habitual de cada cliente, el botón de repetir el último pedido y el pedido mínimo y los portes visibles mientras se llena el carrito. Y quien prefiere WhatsApp sigue usándolo: conectamos el canal para que el mensaje entre en el mismo sistema que el pedido web, con el cliente identificado.

El efecto se nota en tu equipo antes que en las ventas: menos pedidos que pasar a limpio, menos errores de transcripción y un teléfono libre para lo que de verdad necesita a una persona.

Hay clientes que dejan de pedir sin decir nada. ¿Se puede detectar antes?

Sí, y es de lo más rentable que se puede montar en una distribuidora. Con el historial de pedidos se calcula el intervalo habitual de cada cliente —no el de la media, el suyo— y el sistema avisa cuando lo supera con holgura.

El aviso tiene dos tiempos. Primero, un mensaje de reposición al cliente con su lista de siempre preparada para confirmar, porque muchas veces el pedido simplemente se había retrasado. Si no hay respuesta, un aviso al comercial de la ruta con lo que compraba ese cliente y desde cuándo no pide, para que la llamada o la visita lleguen informadas.

Lo medimos en dos cifras: cuántos clientes se duermen cada mes y cuántos vuelven tras el aviso. Con eso se ve enseguida si el problema es de un cliente, de una familia de producto o de una zona de reparto.

¿Tiene sentido Google Ads para un mayorista si casi todo el que busca es un particular?

Tiene sentido si se acota mucho, y no lo tiene si se monta como la campaña de una tienda al público. Trabajamos con palabras de intención profesional —«distribuidor», «proveedor», «al por mayor», «para peluquerías», «para hostelería»—, campañas separadas por familia y por zona de reparto y una lista de negativas trabajada desde el primer día para no pagar por quien busca un solo envase a precio de almacén.

La conversión que medimos no es el clic ni el formulario enviado: es el alta aprobada y, más adelante, el segundo pedido. Una campaña que trae solicitudes de particulares no está funcionando, aunque el informe enseñe muchos contactos.

También nos ocupamos de la verificación de anunciante que pide Google Ads y de que los anuncios pasen la revisión de la plataforma. Y cuando el volumen de búsqueda profesional en tu zona es muy bajo, lo decimos: a veces rinde más dedicar ese dinero al contenido técnico y al alta en los localizadores de las marcas.

¿Puedo enviar novedades por correo a los negocios que ya me compran?

Sí, y bien hecho es uno de los canales que más pedidos mueve en distribución, porque llega a alguien que ya confía en ti. Lo montamos con el permiso recogido en el alta profesional, la identificación clara de quién envía y la baja a un clic en cada correo, que es lo que nos permite trabajar la lista sin sustos.

Lo que marca la diferencia es la segmentación. Una peluquería que solo compra coloración no quiere recibir cada semana las novedades de barbería, y un restaurante que compra el menaje no necesita la tarifa de limpieza industrial cada lunes. Segmentamos por familia de producto, por tipo de negocio y por actividad reciente, y enviamos menos y mejor.

Lo medimos por pedidos, no por aperturas: qué envío movió reposiciones, cuál abrió una familia nueva y cuál solo llenó la bandeja de entrada.

Tengo cientos de referencias con la descripción del fabricante. ¿Hay que reescribirlas todas?

No, y tampoco conviene intentarlo de golpe. La descripción del fabricante es la misma que publican todos sus distribuidores, así que el buscador no tiene motivo para preferir la tuya; pero reescribir cientos de fichas a la vez es un trabajo enorme que suele quedarse a medias.

Empezamos por las familias que concentran más margen y más búsquedas, y en ellas añadimos lo que el profesional pregunta de verdad: rendimiento, formato, con qué se combina, qué referencia sustituye a la descatalogada, para qué tipo de trabajo está pensada. El resto del catálogo se queda con sus datos técnicos bien estructurados y con Schema.org declarando qué ofrece cada ficha.

Para acelerar, preparamos borradores a partir de las fichas técnicas con ayuda de un modelo de lenguaje, siempre con revisión humana antes de publicar: en producto profesional, un dato mal copiado cuesta más que una ficha sin tocar.

Cuando un profesional pregunta a ChatGPT por proveedores de su ramo, ¿puede salir mi distribuidora?

Puede, y cada vez pesa más. Los profesionales ya preguntan a ChatGPT, Claude, Gemini o Perplexity quién distribuye una marca en su zona o qué alternativa hay a un producto descatalogado. El trabajo de GEO consiste en que esas respuestas puedan construirse con tu información.

Para eso hacen falta tres cosas: un catálogo público con fichas completas, que un sistema pueda leer sin darse de alta; datos de empresa coherentes entre la web, la ficha de Google del almacén y los directorios del sector; y presencia en los localizadores de distribuidores de las marcas que representas, cuando las marcas los tienen.

No hay contrato de aparición, porque ningún modelo lo ofrece. Pero una distribuidora con el catálogo entero detrás de un acceso es, para esos sistemas, casi invisible, y eso sí se puede cambiar.

¿Cuánto hay que invertir al mes en el marketing de una distribuidora?

Separamos honorarios e inversión publicitaria. Nuestro mantenimiento de marketing empieza en 200 € al mes (una hora a la semana a 50 €/h), mes a mes y sin permanencia; un plan completo para una distribuidora (catálogo público y zona profesional, SEO por familia y por marca, avisos de reposición, alertas de clientes dormidos, campañas de captación e informe mensual) necesita más horas, que cerramos tras la primera llamada, cuando conocemos tu catálogo, tus rutas y tu punto de partida.

La inversión publicitaria, cuando tiene sentido, la decides tú, va a tu nombre y se paga aparte a Google o a Meta. La dimensionamos según las familias de producto y las zonas que quieras abrir, y la pausamos cuando el equipo comercial no da abasto con las altas que ya entran.

¿Tienes una distribuidora mayorista en Tenerife?

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Sin compromiso: si no vemos recorrido, te lo decimos.

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